Gusano látigo

Trichuris vulpis

gusano latigo

Gusanos látigo en perros y gatos

Los gusanos "látigo" o tricúridos (Trichuris vulpis) se transmiten por la ingestión de material infectado presente en el entorno: suelo, agua, heces, animales muertos o alimentos. Los huevos pueden sobrevevir muchos años en el entorno.

Los gusanos adultos clavan su cabeza en la pared del intestino grueso y se alimentan de sangre y otros líquidos tisulares. Estos gusanos pueden alcanzar los 7 cm de largo, y se caracterizan por un extremo anterior en forma de látigo y un extremo final más grueso. Los huevos del parásito se expulsan con las heces del perro y contaminan el entorno. Los síntomas de las infestaciones consisten en diarrea (sanguinolenta o con mucosidad en ocasiones), deshidratación, anemia y pérdida de peso.